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Los peligros que enfrenta la salud de nuestros niños hispanos... ¡Y lo que puedes hacer!

Nuestros hijos son nuestras vidas. Queremos que estén bien preparados, sean exitosos y que se sientan orgullosos de quiénes son, al igual que de su cultura.

Además de nuestras fortalezas, también debemos ser conscientes de los desafíos de salud específicos, que enfrentamos en estos momentos. Si abordamos estos problemas, desde ahora, podemos ayudar a encaminar a nuestros jóvenes hacia una salud de larga vida.

La obesidad

¿Sabías que los adultos hispanos tienen un 20% más de probabilidades de sufrir obesidad que los adultos blancos no hispanos? (1). La obesidad es una tendencia preocupante porque puede iniciar una cadena de enfermedades graves.

Lo más preocupante es que nuestros hijos ya están corriendo un mayor riesgo. La obesidad entre los niños hispanos de 6 a 11 años es dos veces mayor, que en los niños blancos no hispanos, y cuatro veces más alta entre los niños hispanos de 2 a 4 años.(2)

Ya podemos ver los efectos de la obesidad en nuestros hijos. Los niños hispanos que son obesos tienen una mayor incidencia de grosor de la íntima media carotídea (CIMT por sus siglas en inglés). (3) Esta mide el grosor de las paredes de los vasos en la arteria carótida, lo que puede indicar un riesgo de enfermedad cardíaca si no se trata apropiadamente.

La diabetes

Los jóvenes hispanos tienen más probabilidades de tener una desregulación de la glucosa, lo que significa que es más difícil para sus cuerpos regular el azúcar en la sangre. Esto constituye un factor de riesgo para desarrollar diabetes tipo 2. (4)

Es importante enseñar temprano a nuestros niños el funcionamiento del azúcar en la sangre, para ayudar a prevenir que desarrollen diabetes. En los Estados Unidos, el 12,5% de los adultos hispanos ha sido diagnosticado con diabetes, en comparación con sólo el 7,5% de los adultos blancos. (5)

La salud mental

Nuestra preocupación, bien intencionada, por la salud física de nuestros hijos a veces puede desviar la atención de otra preocupación, también urgente, como es la salud mental.

Los niños y adolescentes hispanos tienen más probabilidades de experimentar depresión y pensamientos suicidas, que los niños blancos.

En el 2019, las niñas hispanas de noveno a doceavo grado intentaron quitarse la vida un 30% más que las niñas blancas no hispanas, del mismo grupo de edad. Lo que es más preocupante es que los jóvenes hispanos tienen menos probabilidades, que los jóvenes blancos, de recibir atención de salud mental adecuada. (6)

¿Cómo puedes ayudar?

Lo decimos constantemente en Santo Remedio, lo difícil es hacerlo solo y lo más fácil es hacerlo juntos. Poco a poco iremos educándonos, primero nosotros como padres, para así poder educar a nuestros hijos. Recuerda que la misión es que tu familia tenga un estilo de vida más saludable.

Prioriza la hora de la comida familiar y el ejercicio

A la hora de las comidas puedes fomentar una alimentación saludable y, al mismo tiempo, aprovechar estos momentos para establecer una conexión. Estos encuentros en la mesa son ideales para compartir, escuchar, e intercambiar información sobre la salud física y mental de tus seres queridos.

El ejercicio es un pilar importante para controlar el peso, pero sus efectos positivos van más allá. La actividad física y la participación en los deportes mejoran la salud mental de los niños.

Fomenta la alimentación de una manera consciente

Enséñales a comer más despacio y, en especial, a escuchar sus cuerpos. Cuando empiecen a sentirse llenos explícales que está bien parar de comer, así quede un poco de comida en el plato o en la bandeja del almuerzo.

Ofrece comidas saludables en casa y evita hacer comentarios sobre el cuerpo o el peso de tu hijo. Cuando te pregunten acerca de los cambios que estás haciendo, puedes decirles que quieres que toda la familia trabaje junta para estar saludable y fuerte.

Elimina las bebidas azucaradas

Los refrescos, el té endulzado, las bebidas energéticas y otras bebidas azucaradas son responsables de la mayor cantidad de calorías vacías (calorías que no proporcionan nutrición) y de la mayor cantidad de azúcar agregada en la dieta de nuestros niños. (7) Evita servir estas bebidas en casa. Mejor explícales lo que significa el azúcar agregada y las calorías vacías, para que puedan tomar mejores decisiones por sí mismos.

Protege su sueño

Estudios han demostrado que el sueño insuficiente y la obesidad están correlacionados. Tener un horario de sueño constante con suficientes horas, ayuda a los niños a establecer una buena salud metabólica. Además, dormir lo suficiente se asocia con una mejor salud mental en los adolescentes. (8)

Los adolescentes necesitan dormir más de lo que se podría pensar, lo cual es un desafío porque en esta etapa es cuando sus tareas y actividades extracurriculares suelen aumentar. Ten en cuenta que el 57% de los estudiantes de secundaria, y el 72% de los estudiantes de preparatoria no duermen lo suficiente. Los niños de 13 a 18 años necesitan de 8 a 10 horas de sueño cada noche. (9)

Ayúdalos a relajarse con ashwagandha o té de pasiflora antes de acostarse y anímalos a programar su tiempo frente a la pantalla, para terminar unas horas antes de irse de dormir.

Evalúa su nutrición

Examina la dieta cotidiana de tus hijos. ¿Están obteniendo suficiente calcio? ¿Qué pasa con los probióticos para proteger su salud intestinal y su sistema inmunológico? Dado que los pescados grasos no suelen ser el alimento diario de nuestros niños, fíjate si están consumiendo suficientes ácidos grasos omega 3. El omega 3 tiene un efecto positivo en los factores de riesgo de las enfermedades cardíacas (10), la depresión, la ansiedad (11)  y el síndrome metabólico (12).

Cuidar de nuestros hijos puede resultar abrumador. Pero juntos podemos hacer un progreso constante y prepararlos para una vida llena de buena salud.

Seamos más saludables, juntos.

Tus amigos de Santo Remedio

Referencias

[1] U.S. Department of Health and Human Services Office of Minority Health. Obesity and Hispanic Americans. Accessed at https://minorityhealth.hhs.gov/omh/browse.aspx?lvl=4&lvlid=70

[2] Isasi, C. R., Rastogi, D., & Molina, K. (2016). Health Issues in Hispanic/Latino Youth. Journal of Latina/o psychology, 4(2), 67–82. https://doi.org/10.1037/lat0000054

[3] Toledo-Corral, C. M., Ventura, E. E., Hodis, H. N., Weigensberg, M. J., Lane, C. J., Li, Y., & Goran, M. I. (2009). Persistence of the metabolic syndrome and its influence on carotid artery intima media thickness in overweight Latino children. Atherosclerosis, 206(2), 594–598. https://doi.org/10.1016/j.atherosclerosis.2009.03.013

[4] Marcus, M. D., Baranowski, T., DeBar, L. L., Edelstein, S., Kaufman, F. R., Schneider, M., Siega-Riz, A. M., Staten, M. A., Virus, A., & Yin, Z. (2010). Severe obesity and selected risk factors in a sixth grade multiracial cohort: the HEALTHY study. The Journal of adolescent health : official publication of the Society for Adolescent Medicine, 47(6), 604–607. https://doi.org/10.1016/j.jadohealth.2010.04.017

[5] U.S. Department of Health and Human Services Office of Minority Health. Diabetes and Hispanic Americans. Accessed at https://www.minorityhealth.hhs.gov/omh/browse.aspx?lvl=4&lvlid=63

[6] U.S. Department of Health and Human Services Office of Minority Health. Mental Health and Behavior - Hispanics. Accessed at https://minorityhealth.hhs.gov/omh/browse.aspx?lvl=4&lvlid=69

[7] Poti, J. M., Slining, M. M., & Popkin, B. M. (2014). Where are kids getting their empty calories? Stores, schools, and fast-food restaurants each played an important role in empty calorie intake among US children during 2009-2010. Journal of the Academy of Nutrition and Dietetics, 114(6), 908–917. https://doi.org/10.1016/j.jand.2013.08.012

[8] Hosker, D. K., Elkins, R. M., & Potter, M. P. (2019). Promoting Mental Health and Wellness in Youth Through Physical Activity, Nutrition, and Sleep. Child and adolescent psychiatric clinics of North America, 28(2), 171–193. https://doi.org/10.1016/j.chc.2018.11.010

[9] Centers for Disease Control and Prevention. Sleep in Middle and High School Students. Accessed at https://www.cdc.gov/healthyschools/features/students-sleep.htm

[10] Peter, S., Chopra, S., & Jacob, J. J. (2013). A fish a day, keeps the cardiologist away! - A review of the effect of omega-3 fatty acids in the cardiovascular system. Indian journal of endocrinology and metabolism, 17(3), 422–429. https://doi.org/10.4103/2230-8210.111630

[11] Lin, P. Y., & Su, K. P. (2007). A meta-analytic review of double-blind, placebo-controlled trials of antidepressant efficacy of omega-3 fatty acids. The Journal of clinical psychiatry, 68(7), 1056–1061. https://doi.org/10.4088/jcp.v68n0712

[12] Ebrahimi, M., Ghayour-Mobarhan, M., Rezaiean, S., Hoseini, M., Parizade, S. M., Farhoudi, F., Hosseininezhad, S. J., Tavallaei, S., Vejdani, A., Azimi-Nezhad, M., Shakeri, M. T., Rad, M. A., Mobarra, N., Kazemi-Bajestani, S. M., & Ferns, G. A. (2009). Omega-3 fatty acid supplements improve the cardiovascular risk profile of subjects with metabolic syndrome, including markers of inflammation and auto-immunity. Acta cardiologica, 64(3), 321–327. https://doi.org/10.2143/AC.64.3.2038016

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