¿Cómo Se Lava la Cara un Dermatólogo?

Nuestra piel es especial y hay que cuidarla. La edad es solo un número y nuestro cutis muestra el verdadero dígito. Todos los días se enfrenta al estrés, los contaminantes y las toxinas tanto del exterior como del interior.

Y el primer paso para mejorar la piel es mantenerla limpia. Con el objetivo de lograr una tez limpia, nos comunicamos con una querida amiga de Dr. Juan y Santo Remedio, la doctora Leyda Bowes, una dermatóloga de renombre internacional, graduada de Harvard.

Le preguntamos a la doctora Bowes cuál es la mejor manera de limpiar nuestro sacrificado y maravilloso rostro. Queríamos saber cómo los expertos, como ella, cuidan su piel: ¿cómo se lava la cara un dermatólogo?

Paso # 1 Deja que la piel use sus defensas naturales

Mantener la piel limpia debe ser tu ritual de belleza más importante. Y este comienza con una adecuada preparación. La piel que ha sido despojada de sus ácidos grasos esenciales no puede protegerse a sí misma de forma natural, por lo que es absolutamente imprescindible evitar los productos químicos agresivos en cualquier producto que uses para limpiarla.

“Muchas personas nunca han aprendido a limpiar su piel adecuadamente”, dice la doctora Bowes, “o nunca han tenido un limpiador sin productos químicos agresivos. Tu piel te agradecerá por mantenerla limpia. Te sorprenderá la diferencia".

Paso # 2 Las manos limpias nos llevan a una piel radiante

Un médico sabe lo que hay bajo el microscopio y en nuestras manos. Por eso, la doctora Bowes recomienda siempre lavarse bien las manos antes de hacer lo mismo con tu rostro. De hecho, es importante tener las manos limpias cada vez que vayas a tocarte la cara. Limpiarnos el cutis sin tener unas manos limpias puede ser peor, al introducir suciedad, aceite y bacterias en nuestros poros.

Paso # 3 Usa agua fría y lávate cuidadosamente

Muchas personas se lavan la cara con agua caliente. Pero esto puede dañar la piel y degradar sus ácidos grasos esenciales. Ten las manos limpias, usa agua fría y lávate haciendo círculos suaves.

Hazlo desde el puente de tu nariz hacia los lados externos de tu cara. Trata de abarcar toda tu estructura ósea para asegurarte de que estés limpiando incluso las zonas que suelen ser pasadas ​​por alto. Y en lugar de frotar tu piel agresivamente como lo harías con una toalla, trata de concentrarte en masajear suavemente tu rostro.

Un buen limpiador necesita apenas una leve presión para que funcione. Y esto no romperá las defensas naturales de tu piel. Un masaje delicado mientras lavas tu cara ¡puede incluso estimular el flujo sanguíneo y reparar la piel!

Paso # 4 Enjuaga y seca cuidadosamente

¿Te estás dando cuenta de algo? La clave es ser cuidadosa con tu piel. Usa más agua fría para quitar tu limpiador y en pequeñas cantidades, no necesitas sumergir tu cara en un lavamanos repleto de agua. Repite el proceso hasta que tu piel esté completamente libre de limpiador. Tómate tu tiempo. Muchos de los mejores limpiadores de piel también contienen antioxidantes y estos necesitan unos minutos para penetrar en la piel.

Cuando hayas terminado, seca con una toalla limpia. ¡La gente a menudo se seca la cara con una toalla sucia que tiene residuos de maquillaje! Esto puede hacer que se obstruyan los poros, entre más suciedad y grasa a la piel, generando todo tipo de problemas cutáneos.

Paso # 5 Crea una rutina

Todos merecemos una piel sana y radiante. Es posible realizar cambios enormes en la salud y la apariencia del rostro con solo un pequeño esfuerzo. Lavarse la cara por la mañana y por la noche debe ser la base de una rutina de cuidado de la piel. Una vez que hayas dominado su limpieza, dedícate a incorporar la aplicación de otros pasos a tu rutina, usando productos como sueros, humectantes y protectores solares.

Los estudios han demostrado que la rutina es muy saludable y a cualquier edad. Por ejemplo, realizarla a la hora de acostarse puede ayudar a los niños a dormir mejor y a desarrollar hábitos de sueño saludables.

Lo mismo ocurre con nuestra piel. Si nos esforzamos en desarrollar rutinas para cuidarla, que realicemos cada mañana y cada noche, nuestra piel nos lo agradecerá eternamente.

¡Tengamos una piel más sana, juntos!

Tus amigos de Santo Remedio

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