¿Recuerdas cuánto deseaste desde inicios del 2020 que el año pasara volando? ¡Todos rogamos por eso! Y aquí estamos, iniciando el 2021, ¡al fin! Muchos lo están haciendo con el ímpetu característico de enero, ¡llenos de resoluciones, por más fantasiosas que parezcan! Para otros en cambio, las cosas siguen igual… O, incluso, peor. Lamentablemente para ellos el desánimo y la desesperanza se vuelve a apoderar de sus días. O nunca se fue.

¿Tiene alguna lógica esta sensación extendida de angustia y falta de esperanza? Pues, sí. De hecho, es más normal de lo que creemos, porque todavía estamos experimentando una pandemia de proporciones mayores al peor pronóstico inicial, manejada de maneras erráticas, con olas y números que van y vienen, y resultados catastróficos que han impactado nuestras vidas en todas las formas posibles.

No se trata solo de repercusiones como desempleo y pérdida de seres queridos, sino también de aumento de divorcios y separaciones (.), de suicidios (.), de consumo de alcohol, drogas y medicamentos recetados…(.) ¡Es una avalancha que aplasta emocionalmente a cualquiera! Y todos estamos agotados. Pero siempre hay una forma de darle la vuelta a esta situación para hacerla menos demoledora y sobre todo, para lograr que sus efectos anímicos no empeoren nuestra salud. Al contrario, es vital mantenerla en alza para controlar este virus.

Sé realista, pero no pesimista

Hasta agosto del año pasado, cuando los números de casos y muertes por COVID-19 todavía no eran ni la punta del iceberg que hemos visto, ya el impacto en la salud mental con el aumento de ansiedad, depresión y estrés relacionados a la pandemia, eran para asustar a cualquiera.(.) Las cifras se han disparado en los últimos meses y seguramente al final de toda esta experiencia serán más demoledoras que el propio virus.

Eso es real. Pero no significa que los datos determinen nuestra vida. Hay miles de historias de éxito en medio de toda esta crisis sanitaria y sus consecuencias. Historias de pacientes que vencieron al virus, incluso, después de haber estado a punto de morir, así como personas reinventando sus negocios para doblarle la mano a los cierres del comercio y las restricciones. Y si ellos pudieron, también puedes tú. No todos los finales tienen por qué ser tristes. Para eso, hay que tomar en cuenta la realidad, prevenir, ajustarse, amoldarse a las nuevas necesidades, intentar e insistir.

Indagar por recursos

Es cierto que todo se pudo hacer mejor y todavía queda un largo camino por recorrer. Pero mientras menos tiempo pasamos enfocados en lo mal que están las cosas, más rápido podemos encontrar esa luz, por pequeña que sea, que nos indique hacia dónde dirigirnos. Y así como podemos buscar ayuda económica, a través de préstamos y rescates financieros, también podemos (y debemos) buscar ayuda profesional y soporte emocional. Quizás esa información no nos saque del abismo instantáneamente, pero nos puede ayudar a estabilizarnos y a mirar la situación desde otra perspectiva que nos dé el impulso necesario para lograrlo.

Organizaciones como la Alianza Nacional de Salud Mental, entre otras, cuentan con herramientas, recursos, grupos de apoyo e información que puede servirte. (.)

Contagiarse del virus no tiene que ser el fin del mundo

Este virus se alimenta en gran parte de nuestro miedo, ¿lo sabías? ¡Le encanta! Lo disfruta y hace uso de cada porción que encuentra para engullirlo. Y esa es quizás, la peor parte. Porque el miedo, desencadena otras reacciones como ansiedad, incertidumbre, ¡estrés! Y el estrés altera el sueño, por lo tanto, se desajusta nuestro ciclo y se inicia una serie de procesos que van disminuyendo nuestra inmunidad. (.)

Una cosa es tener precaución para evitar el contagio y otra, aterrorizarse con la posibilidad. Y aun, dando positivo al coronavirus, no significa que tendremos el peor final. Muchas personas empeoran una vez que saben que se han contagiado simplemente porque comienzan a deteriorar su estado anímico, pierden la esperanza y esa es la peor estrategia que podemos usar contra el virus.

Enfocar, mejorar y reforzar

Ok. Puede que el examen de COVID-19 haya dado positivo, pues de inmediato hay que tomar acción de la mano de tu médico. Revisa nuestro blog sobre el tratamiento de anticuerpos para que conozcas la nueva opción disponible, hasta ahora, muy efectiva, para tratarlo apenas te enteres que lo tienes.

  • Intenta mejorar en cada aspecto que tenga un impacto en tu salud: alimentación, descanso y disminución del estrés.

  • Busca opciones que te ayuden a mantener el ánimo en alza, como buenas lecturas, pasatiempos, oración, etc.

  • Refuerza tu sistema inmunológico en coordinación con las sugerencias de tu médico.

Alejados sí… pero nunca solos

Aunque la pandemia nos haya alejado físicamente, nuestra creatividad sumada a la colaboración de la tecnología puede hacer verdaderos milagros. Usa esas herramientas, conéctate con tus seres queridos por videollamadas, escríbeles, haz tus propios videos para enviárselos; crea un grupo de apoyo con personas que tengan esa misma disposición de mantener el buen ánimo y comparte con ellos información veraz que pueda servirles e inspirarles mutuamente.

  • Recuerda que cada día estamos más cerca de dejar atrás esta pesadilla llamada COVID-19.

  • Cada día estamos más cerca de nuestro turno para vacunarnos.

  • Cada día aparecen nuevas posibilidades de tratamiento para aplacar el virus y sus síntomas.

¡No permitas que nada haga decaer esa fuerza interior!

La salud mental y el refuerzo espiritual son piezas clave del éxito. Úsalas más que nunca y verás cómo, muy pronto, podremos mirar atrás y decir con fuerza: ¡prueba superada!

Seamos más saludables,¡juntos!

Tus amigos Santo Remedio

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