No Seas Una Estadística Más De Thanksgiving

¿Cómo evitar atracones de comida que te lleven directo a la sala de emergencias?

Esta semana nuestro hogar se llenará de ambiente de fiesta. No importa si no es con todo el batallón de familia y amigos que estamos acostumbrados, pero Acción de Gracias es uno de los días más esperados del año y si este 2020 hemos llegado vivos a este momento, ¡ya es motivo suficiente para agradecer!
Pero junto con marcar el inicio de la temporada navideña, marca también el comienzo de la época más peligrosa del año… Y todo, por los excesos de comida y bebida que nos damos en todas las festividades que se celebran en este último mes y medio. No importa la religión o si no tenemos una, excusas para las comilonas ¡sobran! A partir de ahora: Thanksgiving, Navidad, Hanukkah, Kwanzaa, Saturnalia… para cerrar con broche de oro en Año Nuevo. Y lo único común en todas estas fiestas es que se nos pasa la mano comiendo y bebiendo, poniendo nuestra salud al filo de la navaja.

Las estadísticas muestran que Thanksgiving y Navidad por ejemplo, están entre los días con más visitas a las salas de emergencia del año, especialmente por problemas cardiacos y la tasa de mortalidad va en aumento año tras año. 

¿Las causas?

En estas fechas abundan los platillos deliciosos, es cierto, pero llenos de

grasa saturada, azúcar, muchísima sal y para aumentar la carga al cuerpo, bastante alcohol, factores que pueden:

    • descontrolar el azúcar en personas diabéticas,

    • aumentar el riesgo de problemas a la vesícula,

    • y desencadenar un ataque cardiaco, entre otras cosas.

  • De hecho, muchos llaman a la época a partir de Thanksgiving como la del “Síndrome del corazón en vacaciones”, porque es cuando más se le da rienda suelta a los excesos.

  • Según datos de la Asociación Americana del Corazón “una comida más pesada de lo normal puede aumentar el riesgo de ataque cardiaco aproximadamente cuatro veces en las dos horas posteriores a consumirla”.

  • El alcohol, en tanto, puede provocar fibrilación auricular, un ritmo cardíaco anormal que aumenta el riesgo de accidente cerebrovascular, ataque cardiaco e insuficiencia cardiaca.

  • Para que lo entiendas bien, una comilona como la que solemos tener en Acción de Gracias puede tener el mismo efecto en el corazón que si hicieras un esfuerzo descomunal como palear nieve, que también suele llevar a muchos al hospital.

¿Cómo podemos ayudarnos a controlar nuestro impulso de comernos todo lo que vemos sobre la mesa?

Podemos ser un poco indulgentes con nosotros mismos. Pero hay trucos que nos ayudan a “engañar al estómago y al cerebro”, saciándonos más rápido, preparando nuestro intestino y dándonos una mano después de comer. Aquí hay algunos:

  • Podemos levantarnos por la mañana y beber bastante agua, para estar bien hidratados y preparar nuestra digestión. Una buena opción es agregarle a un vaso grande una cucharada de semillas de chía. Te mantendrá satisfecho por horas con la fibra gelatinosa que contiene y bien nutrido con sus proteínas, antioxidantes, minerales y ácidos grasos omega 3.

  • Como seguramente probarás de todo, prepara tu estómago desde temprano desayunando papaya o piña, que contienen enzimas digestivas como papaína y bromelina que ayudan a descomponer los alimentos y metabolizarlos mejor, haciendo más fácil la digestión, especialmente si comes carne. Si vas a comer en familia y te toca llevar el postre, puedes preparar una ensalada de frutas que las contenga y ayudarás a todos a digerir la cena.

  • También puedes escoger un vaso de yogurt o kefir al desayuno o merienda de media mañana para sumar probióticos. Esto también te ayudará a evitar algunas molestias estomacales posteriores, como la pesadez, los gases y la indigestión.

  • Cuando te sientes a comer y quieras probarlo todo, hazlo, pero en porciones pequeñas. Si quieres repetir algo que te gustó demasiado, espera unos veinte minutos. Si todavía tienes ganas, toma una porción menor que la anterior.

  • Si bebes alcohol, espera terminar una copa antes de llenar la siguiente y bebe también agua.

  • Después de comer, puedes beber una infusión de clavo de olor, que es excelente para aliviar la inflamación y el dolor estomacal, los gases, la acidez, las náuseas y para el movimiento de los intestinos.

  • También después de la cena puedes usar semillas de cardamomo. Basta con masticar una o dos vainas hasta que se abran y salgan las semillas que están adentro. Estas se tragan y se elimina la vaina. El cardamomo es excelente para mejorar la digestión, para calmar el dolor y de paso, contribuye bajando la presión arterial y el colesterol LDL, aparte de mejorar el aliento.

Nosotros tenemos la mejor ayuda para Thanksgiving y todas las fiestas por venir.

  • El mejor Santo Remedio no sólo para este día sino para esta época de fiestas completa es el NOPAL, porque si lo tomas 30 minutos antes de comer, este cactus te motivará a comer de una forma más balanceada, ya que su fibra ayuda a:

    • Tener una mejor digestión.

    • Controlar el azúcar.

    • Y si bebes un poco más de la cuenta, también te ayudará a disminuir los efectos de la resaca.

  • Otro Santo Remedio que vale la pena tener a mano es el Arroz de Levadura Roja, para ayudar a eliminar el exceso de grasa de la mayoría de los alimentos que seguramente habrá en la mesa. A partir de esta fecha comienza “la temporada alta” para el colesterol LDL (malo) y los triglicéridos, que alcanzan su punto máximo en diciembre. Así es que estás justo a tiempo de empezar a usarlos y a cuidarte.

Es importante que en la medida de lo posible, trates de tomar mejores decisiones a la hora de comer y beber, especialmente si padeces diabetes, prediabetes, presión arterial alta y exceso de peso. Si tienes palpitaciones más aceleradas, dolor, presión o pesadez en el pecho, dificultad para respirar o te desmayas, no hay tiempo que perder. Alguien en casa debe llamar a emergencia de inmediato.

Acción de Gracias no es sólo comida, aunque se nos olvide. Por lo tanto, crea alguna dinámica o ritual nuevo que te permita dedicar ese día a compartir pensamientos con tus seres queridos, ya sea escribiéndolos en un papel o comentándolos. Este año ¡todos tenemos mucho que compartir! Puedes estar seguro que si propones una actividad, aprovecharán más el tiempo sin tener que pasarse toda la velada con el tenedor en la mano.

Seamos más saludables, ¡juntos!

Tus amigos Santo Remedio

Referencias
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Libro Santo Remedio

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