Nos tocamos la cara todo el tiempo, incluso cuando no nos damos cuenta, ¡hasta 25 veces en solo una hora!

Puede que eso no te parezca gran cosa hasta que tomes en cuenta las bacterias y los virus que pueden acechar en tus manos, incluso, cuando se ven limpias.

Los estudios muestran que la mayoría de las personas no se lavan las manos correctamente después de usar un baño público, por lo que puedes imaginar el ejército de gérmenes a los que te enfrentas cuando estás fuera de casa.

Debido a que nuestras manos tocan tantas cosas dentro y fuera de nuestros hogares, pueden ser un súper esparcidor de bacterias y gérmenes. Los virus del resfriado común y la gripe e, incluso, bacterias tan peligrosas como Salmonella y E. Coli, pueden vivir en nuestras manos sin que nos demos cuenta.

Piensa tan solo en las cosas que tocas durante una simple salida de compras: de camino a la tienda te detienes en el banco para sacar dinero en efectivo del cajero automático, usas una pantalla táctil que decenas de personas han tocado. Mientras compras, abres puertas y tocas paquetes de alimentos, empujas el carrito y manipulas los productos, todo mientras revisas la lista de artículos en tu teléfono. Al final, tocas los botones y la pantalla mientras pagas y luego, vas a casa con tus bolsas de compras, cargando una gran cantidad de gérmenes y bacterias.

Si tu salida dura un par de horas, probablemente en ese lapso te tocas la cara unas 50 veces. Puedes ver lo fácil que es enfermarse involuntariamente o contagiarse de una infección ocular.

Es más, tocarse la cara con las manos sucias puede introducir aceites y suciedad en el rostro, los cuales pueden empeorar las condiciones de la piel. Puede que tengas un sarpullido rojizo o picazón debido a que sustancias irritantes han entrado en contacto con tu dermis. Y una cara sucia no te ayudará a luchar contra el acné o las imperfecciones de tu cutis.

El lado positivo es que estos problemas se resuelven fácilmente: lávate bien las manos con agua tibia y jabón, incluyendo 20 segundos para frotarlas, antes de enjuagarlas.

Todos sabemos cuáles son los momentos obvios para lavarlas, como al llegar a casa de la calle, antes de preparar la comida y después de ir al baño. Pero es posible que no sepas que para ayudar a mantener tu piel con un mejor aspecto, debes lavarte las manos antes de lavarte la cara. Este paso adicional te ayudará a prevenir la transferencia de sustancias irritantes, aceites y bacterias de tus manos a tu rostro.

Un último consejo: cuando estés limpiando tu casa, usa un desinfectante en aerosol y un paño para enfocarte en algunos puntos donde se concentran los gérmenes en las manos, como tu teléfono, las manillas del refrigerador y del microondas, las del armario, las perillas de las puertas y los interruptores de luz.

Tus manos estarán más limpias, tu salud mejorará y tu rostro estará más brillante.

Seamos más saludables, juntos.

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