Desde que comenzó la pandemia del coronavirus hemos oído sobre los “factores de riesgo” como la obesidad, presión alta y colesterol, entre otros. También nos ha impactado ver cómo a los hispanos el virus y sus efectos nos han golpeado de forma desproporcionada, incluso, con mayor número de muertes. Y aunque hay muchos factores que intervienen, como la falta de cuidado médico, los expertos coinciden en que el gran detonante es básicamente el síndrome metabólico. ¿Qué es esto que tanto nos afecta? ¿Cómo podemos saber si lo estamos padeciendo? ¿Y qué hacer al respecto? Veamos.

El síndrome metabólico es una bola de nieve que cuando comienza a caer cuesta abajo de la montaña, si no se le pone freno a tiempo, no hace sino causar un desastre en nuestra salud, que puede terminar en muerte.

Se trata de varios factores de riesgo que puede tener una persona como hipertensión y resistencia a la insulina, que aumentan la posibilidad de desarrollar enfermedad cardíaca, accidente cerebrovascular y diabetes tipo 2, así como nos hace muchísimo más vulnerables a que se complique cualquier infección, porque también altera los marcadores de inflamación. (1)

Funciona como un círculo vicioso, que potencia un factor de riesgo a otro y que, si bien, incide de alguna forma la predisposición genética que tengamos, la mayor parte se la debemos a nuestro estilo de vida, pues suele comenzar a partir de uno de tipo sedentario. (1)

  • La falta de actividad física aumenta la posibilidad de desarrollar obesidad y resistencia a la insulina, la hormona encargada de regular el azúcar en sangre y convertirla en energía.

  • La vida sedentaria también eleva los triglicéridos y el riesgo para que el corazón se enferme y presente bloqueo de las arterias, angina e infarto.

  • De la misma manera, la inactividad impulsa el debilitamiento de los huesos, aumentando la posibilidad de desarrollar osteoporosis.

  • Y un cuerpo enfermo, normalmente, lejos de combatir todos estos problemas aumentando la actividad física, la evita, poniéndole más leña a un fuego ya encendido.

¿Cómo reconocer si tengo síndrome metabólico?

Hay ciertas características que se convierten en un “test casero” para comprobar si tenemos o estamos al borde de desarrollar síndrome metabólico. Si tienes 3 o más de estos factores, puedes deducir que lo padeces y de inmediato debes acudir a tu médico para confirmarlo y tomar las respectivas medidas.

  1. Circunferencia abdominal en hombres superior a 40 pulgadas y en mujeres, más de 35 pulgadas.

  2. Presión sanguínea superior a 130/85.

  3. Triglicéridos superiores a 150 mg/dl.

  4. HDL o colesterol bueno, en hombres menos de 40 mg/dl y en mujeres menos de 50 mg/dl.

  5. Glucosa en ayunas superior a 100 mg/dl.

¿Qué medidas debemos tomar para ponerle freno al síndrome metabólico?

  1. Disminuir los carbohidratos. La prioridad es controlar y disminuir la obesidad y el sobrepeso. Para eso, el paso más elemental y menos “doloroso” es bajar la cantidad de carbohidratos, especialmente aquellos provenientes de harinas y azúcares procesados. (1)

  2. Eliminar las sodas, incluso las dietéticas. Esta simple medida equivale en ocasiones a la mayor cantidad de pérdida de peso. Hay estudios que muestran el impresionante aumento de peso, especialmente alrededor del abdomen de personas que las beben constantemente, asociando la obesidad abdominal con un mayor riesgo de problemas metabólicos y cardiológicos a medida que se envejece (2). Algunas investigaciones muestran que en adultos, el consumo de bebidas calóricas no alcohólicas, incluyendo refrescos y jugos de frutas, aumenta las probabilidades de desarrollar obesidad en un promedio de 10 años. (3)

  3. Eliminar o bajar significativamente el alcohol. Las personas que consumen alcohol no solo ganan peso al consumir calorías vacías y potenciar el posible daño a órganos que intervienen en el metabolismo como el hígado, sino que a largo plazo, cuando intentan adelgazar, no logran hacerlo de manera óptima. La otra cara de la moneda es que al disminuir su consumo, se mejora notablemente el peso en personas que padecen diabetes. (4)

  4. Realizar ejercicio aeróbico. No hay nada novedoso en decir que el ejercicio una vez más está entre las “medicinas sagradas” de la salud. No solo nos hace perder peso, sino que disminuye el riesgo cardiovascular y genera balance de energía y consumo de esta en nuestro organismo. De acuerdo a estudios realizados, un promedio “mínimo” de 150 minutos de ejercicio moderado a la semana o 75 de actividad física intensa puede marcar una gran diferencia en nuestra salud. (5)

  5. Controlar el estrés y organizar el horario nocturno, porque ambos interfieren en el buen desempeño metabólico, alterándolo y haciendo que ganemos peso. Por lo tanto, aprender a manejarlo es vital para el control del peso y de todas sus ramificaciones, ya que se asocia también a un mejor estado anímico, el cual se refleja entre otras cosas, en mejores patrones de nutrición a largo plazo. (6)

Suplementos que pueden mejorar el Síndrome Metabólico

Existen diversos compuestos naturales que además de representar una fuente alimenticia importante, proveen de beneficios para apoyar los distintos ángulos del síndrome metabólico. Y si bien, no se recomiendan como uso de reemplazo de terapias médicas, son sugeridas como apoyo (1). Entre estas están:

Canela: Por su capacidad antiinflamatoria, mejoramiento de la sensibilidad a la insulina, de la glucosa en sangre en ayunas y de la presión arterial. (1)

Neem: Para mejorar la secreción de insulina y bajar la hiperglucemia postprandial. (1)

Comino: para bajar los niveles de lípidos y glucosa en la sangre. (1)

Fenogreco: Para bajar los triglicéridos, colesterol total y la glucosa en sangre postprandial, y aumentar la sensibilidad a la insulina. (1)

Jengibre: Como antiinflamatorio y para bajar la presión arterial sistólica. (1)

Nopal: Para el control del azúcar. (7)

Omega 3: Para bajar los triglicéridos. (1)

Té de Flor de Jamaica: Para el control de la presión sanguínea. (8)

Arroz de levadura roja: Para bajar el colesterol. (9)

Ashwagandha: Para el manejo del estrés. (10)

Resveratrol: Para disminuir la resistencia a la insulina. (1)

Quercetina: Antiinflamatoria y apoyo en la disminución del colesterol y la glucosa. (1)

Estas opciones deben ser parte de un cambio de hábitos, que ya sabes, es la piedra angular de una buena salud, empezando por la alimentación correcta, la actividad física y ¡la mejor actitud para lograr un futuro en mejores condiciones!

Revisa el video de nuestro fundador y director, Dr. Juan Rivera, hablando del tema.

Seamos juntos ¡más saludables!

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