Después del año que hemos tenido, muchos de nosotros nos hemos hecho la firme promesa de que este verano no pasaremos ni un minuto más bajo techo. Algunas personas, incluso, están sacando su trabajo “al aire libre” para olvidarse de la neblina invernal y el persistente Covid.

Si también decidiste hacerlo, no permitas que los malos hábitos dañen tu piel y te pongan de vuelta al interior de tu casa. Revisa estos consejos para mantener tu piel sintiéndose y luciendo lo mejor posible durante la temporada estival.

Protege tu piel antes de salir

Ponte protector solar todos los días, especialmente en la cara, el cuello y los brazos, incluso si está nublado. No olvides el dorso de tus manos. Protege tus labios también con un bálsamo labial que tenga protección solar.

Usa sombrero y lentes de sol. No solo lucirás elegante, sino que mantenerte alejado del sol te ayudará de dos maneras. Primero, evitará posibles daños causados ​​por el sol que pueden generar cáncer. En segundo lugar, puedes retrasar la aparición de signos del envejecimiento. Los rayos ultravioleta dañan las fibras de elastina de la piel y provocan arrugas. Además, las gafas de sol y el sombrero evitan que frunzas el ceño, reduciendo las líneas finas alrededor de los ojos.

Precauciones para tomar mientras estás afuera

Resiste la tentación de limpiar tu sudor con los dedos. Nuestras manos están cubiertas de gérmenes porque tocamos superficies comunes. Luego, al tocarnos la cara introducimos suciedad o gérmenes que pueden provocar un brote en la piel. Por eso, limpia el sudor con un pañuelo de tela o de papel que estén limpios.

Vuelve a aplicar protector solar si estás fuera por más de dos horas o, incluso, antes si nadas o transpiras. Busca un lugar con sombra donde caminar o descansar durante parte del tiempo que estés al aire libre para que tu piel y tus ojos tengan un descanso.

La piel seca puede marcar más las arrugas, así es que bebe mucha agua para mantenerla hidratada y radiante.

Rejuvenece luego de estar al aire libre

Dúchate cuando llegues a casa. Cuando el agua esté tibia y tus poros abiertos, lávate la cara y el cuerpo con un limpiador suave para eliminar el protector solar y el sudor.

Al final de la ducha, disminuye la temperatura del agua para que se sienta más fría. Esto cerrará tus poros y aumentará la circulación sanguínea, además de dejar tu cabello sedoso y suave.

Después del baño, asegúrate de humectar tu piel para mantener su elasticidad y luminosidad.

Cuida cualquier quemadura de sol

Después de un día de demasiada diversión bajo el sol, revisa las zonas de tu piel que pudieran haberse quemado y trátalas de inmediato.

Con una bola de algodón, puedes aplicar loción de avellana de bruja o hamamelis sobre una quemadura de sol. Sus taninos antiinflamatorios pueden ayudar a calmar la piel. También puedes comprar gel de aloe vera para calmar la piel quemada por el sol, o puedes sacar un poco de gelatina directamente del tallo de una planta de aloe vera y ponerlo en el área afectada. (1) (2)

Es posible que sientas alivio si te sumerges durante 20 minutos en una tina de agua fría con algunas cucharadas llenas de bicarbonato de sodio. Agregar una taza de avena al agua también puede ser agradable para la piel y ayudarla a retener la humedad.

Un último detalle sobre el tiempo que estás bajo el sol

Si quieres ir a lo seguro y limitar la cantidad de tiempo que pasas al sol, puedes considerar agregar un suplemento de vitamina D a tu rutina de cuidado, ya que tu cuerpo no producirá tanta cantidad. La vitamina D es fundamental para la salud ósea porque ayuda a tu cuerpo a absorber el calcio.

Ahora que tienes toda la información necesaria, estás listo para salir y comenzar a disfrutar del verano.

Seamos más saludables, juntos.

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