Sabemos que el estrés nos quita el sueño, nos pone de mal humor y nos desconcentra. Nos deteriora la digestión e incluso, promueve la pérdida o bien, el aumento exagerado de peso. Hemos aprendido también que es la mecha que enciende numerosas enfermedades todavía más complejas. Pero, lo que pocos saben es que problemas como la pérdida de melanina o color de la piel, conocida como vitiligo, puede acelerarse o desencadenarse de igual forma con el estrés.

El universo detrás de nuestro color

El color de nuestro cabello y de nuestra piel depende en gran medida de la melanina, un pigmento que se encuentra en algunas células llamadas melanocitos, que tenemos en nuestra epidermis y en el cuero cabelludo. Además de determinar nuestro “color”, su gran responsabilidad es brindarnos protección frente al sol. Aunque el paso de los años va disminuyendo la cantidad de melanocitos, como un proceso normal, hay ocasiones en que estos enferman y no logran hacer su función. Esto puede ocurrir a cualquier edad, pero es mucho más común a partir de los 30 años, en plena edad productiva de la persona.

¿Por qué?

Aunque no hay causas exactas, el vitiligo se ha relacionado con otras enfermedades de tipo inmune como Enfermedad de Addison que afecta las glándulas suprarrenales, problemas de tiroides, anemia y diabetes. Se sabe también que podría haber cierta predisposición genética. Sin embargo, en un estudio reciente (2020) se han dado cuenta que un importante detonante del vitiligo o quizás, el principal, parece ser el estrés. (1)

El vínculo con el “mal del siglo”

El estudio, realizado en Chicago, por entidades como las universidades Loyola y Northwestern mostró que los eventos estresantes pueden tener un papel importante en el desarrollo de este problema de la piel. Los investigadores utilizaron varias formas de medición para comprobarlo como un software específico y una escala de estrés percibido para comparar entre personas con vitiligo y otras que no lo padecen. Los resultados mostraron que hay un evidente nivel de estrés más alto entre quienes presentan esa despigmentación de la piel. El cual, resultó también ser más alto en las mujeres que en los hombres.

Aparentemente, el estrés desencadena cambios fisiológicos en el metabolismo que producen el desequilibrio y descontrol inmune. Las células T, de las defensas, interpretan el estrés como si fuera un ataque al cuerpo. Y al tratar de protegerlo, atacan células sanas, entre las cuales están los melanocitos de la pigmentación.

Eso genera o aumenta las manchas blancas en distintas partes de nuestro cuerpo, que están desprovistas de protección y color.

Esto no quiere decir que el estrés siempre va a provocar vitiligo. De acuerdo a este estudio las personas que tienen cierta predisposición pueden verse afectadas cuando experimentan un alto estrés.

¿Se puede curar el vitiligo?

Hasta ahora no existe una cura como tal que mejore de manera definitiva el vitiligo. Pero hay algunos tratamientos que permiten recuperar al menos en parte el color de la piel, aunque puede volver a manifestarse.

  • Algunas opciones incluyen tratamientos dermatológicos como la exposición a cierta cantidad de luz ultravioleta o láser, junto a fármacos que promueven la sensibilidad a la luz. (2) (3)

  • También existen cremas de tipo corticosteroide y otras inmunodepresoras que pueden detener su progresión. (3)

  • La alimentación también es muy importante para frenar su avance o desarrollo, especialmente en personas propensas. La base es nutrirse con alimentos ricos en antioxidantes que colaboran en la producción de melanina como los vegetales de hoja verde intenso, pues aportan licopeno y betacaroteno que son fundamentales en el proceso de pigmentación de la piel. También los puedes encontrar en frutas como las uvas, sandía y en el tomate. (4)(5)

  • Eventualmente algunos tratamientos “complementarios” utilizan el extracto de bergamota. En animales se ha probado que esta fruta puede tener efectos sobre la salud de la piel, especialmente al combatir las citocinas que promueven la inflamación y aumentan el colágeno (6). En otra investigación mostró efectos clínicos prometedores en la repigmentación de pacientes con vitiligo. (7)

  • Los dermatólogos suelen referir también a sus pacientes a terapias conductuales que apoyen su autoestima y el manejo de situaciones familiares, personales o laborales que puedan influir en su estado anímico y control de estrés. (2)

  • Ejercitarse (8) y aprender técnicas de relajación, así como dedicarnos tiempo para nosotros mismos es fundamental para controlar el estrés o al menos, no dejar que sea este el que nos controle. Revisa nuestros artículos anteriores sobre el tema para encontrar algunas sugerencias.

Si la piel no retoma su color original, no es el fin de la historia. Hoy en día muchas modelos y personalidades que tienen vitiligo han encontrado en sus manchas un universo de nuevas posibilidades. Si es tu caso, encaríñate también con tu nueva versión y sácale partido a lo que te hace realmente especial.

Seamos más saludables, diferentes y felices, ¡juntos!

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