¿Te ha pasado que ves sugerencias de prebióticos por aquí y probióticos por allá y no tienes idea si se trata de lo mismo o para qué sirve cada uno? Le pasa a mucha gente. Y es que a pesar de que siempre han existido, ambos términos han tomado fama en las últimas décadas a medida que los estudios confirman sus beneficios. Por eso, vamos a explicarte de qué se trata y qué función tiene cada uno, para que sepas cómo usarlos para darle un inmenso impulso a tu salud.

Cuidando nuestra “comunidad intestinal”

Nuestros intestinos son, literalmente, todo un mundo. Y uno microscópico, un microsistema, pero no por eso menos interesante y vital. ¡Todo lo contrario! Allí radica toda una comunidad de microorganismos formada por bacterias, hongos, levaduras, virus e incluso, parásitos, a la que se conoce como microbiota, microbioma o flora intestinal. ¡Es inmensa! Se estima que es diez veces más grande que el total de células de nuestro cuerpo (1). Y de su equilibrio depende en gran medida nuestra salud, ya que cumple diversas funciones. Por ejemplo, se ha visto que ayuda a que podamos metabolizar algunas sustancias de los alimentos como los carbohidratos y la fibra. Así como también se ha investigado el papel que ejerce reforzando y regulando nuestra inmunidad, entre otros beneficios que están bajo investigación. (2)

Para que todo ese microsistema funcione correctamente se necesita que exista equilibrio entre las bacterias que lo forman (1). Y es ahí donde probióticos y prebióticos entran en acción.

Probióticos: Los microorganismos maravillosos

Tal como su nombre —derivado del griego— lo indica, son organismos “para la vida”, que contienen bacterias vivas que ayudan a mejorar y proteger nuestra comunidad intestinal o microbiota. Hay decenas de investigaciones enfocadas en poner a prueba su apoyo para el universo de microorganismos que nos habita. Cada vez que los consumimos, estamos apoyando nuestra salud en general, empezando por nuestras defensas y qué decir de nuestra limpieza diaria, ¡son fundamentales! Se encargan de equilibrar y apoyar nuestro sistema digestivo, desechando y combatiendo lo que nos estorba, incluyendo los patógenos. (3)

La evidencia científica ha mostrado, entre otras cosas, que los probióticos ayudan a tratar y evitar la diarrea debido a la acción de antibióticos, así como mejoran el metabolismo de la lactosa, ayudan a disminuir el colesterol sérico y a mejorar la salud y buen funcionamiento intestinal en general, mejorando su calidad, lo cual también permite una mejor absorción de los nutrientes de los alimentos. Aunque todavía hay muchos aspectos que están bajo investigación, hasta ahora todos los efectos de los probióticos parecen extremadamente prometedores. (4)

Los alimentos probióticos más conocidos son el yogurt, kefir, kombucha, chucrut, microalgas y todos aquellos que contienen Lactobacilos y Bifidobacterias. (4)

Prebióticos: El fertilizante intestinal

Si alguna vez has plantado tu flor favorita o has hecho el más mínimo intento de un cultivo en casa, sabrás que para que una planta crezca hermosa y sana se necesita buena tierra, agua y fertilizantes. Bueno, en nuestro interior también ocurre algo similar, para que esos microorganismos que viven allí se nutran y desarrollen saludablemente. Los prebióticos son esos alimentos que no son digeribles y pasan a través del sistema digestivo para “nutrir” nuestra flora intestinal y al trabajar junto a los probióticos aumentan sus efectos positivos en el microbioma y, por lo tanto, en la salud en general.

Los vegetales y frutas que contienen gran cantidad de fibra y carbohidratos complejos contienen prebióticos como por ejemplo, la verduras de hoja verde intenso como la espinaca, alcachofas, espárragos y el nopal, otras como las cebollas, el ajo, frutas como las bananas, manzanas y los arándanos, granos integrales como la avena, legumbres como los frijoles negros o rojos, semillas como la linaza y la chía, además del cacao, entre otros productos. (5)

Así es que ya sabes, prebióticos y probióticos son importantes y trabajan en sinergia para mantener saludable nuestro microbioma, que se encarga de tantas tareas en beneficio de nuestro bienestar total.

Seamos más saludables, juntos.

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