Aunque ha cobrado mucha popularidad recientemente, la dieta cetogénica o Keto ¡está cumpliendo 100 años! En 1921, el doctor Russell Wilder de la Clínica Mayo creó la dieta cetogénica como tratamiento para la epilepsia(1). De hecho, los médicos todavía sugieren esta dieta a quienes padecen esta enfermedad y son resistentes a los medicamentos(2).Y seguramente, muchos de nosotros hemos considerado en algún momento la dieta cetogénica como una opción para ayudarnos a adelgazar.

Veamos en detalle qué es y cómo hacer la dieta cetogénica de la manera correcta.

¿Qué significa cetogénica o Keto?

Keto es la abreviatura del nombre en inglés “ketosis”, que consiste en un estado metabólico en el que el cuerpo se ve obligado a usar grasas, en lugar de azúcar, para obtener energía, debido al consumo de cantidades muy pequeñas de carbohidratos.

Esto es lo que sucede: Resulta que las células de tu cuerpo obtienen normalmente su combustible de la glucosa (o azúcar). Cuando reducimos drásticamente el consumo de carbohidratos, ocurre una escasez de glucosa. Como alternativa, tu cuerpo le solicita al hígado que descomponga las grasas en una fuente de energía diferente: las cetonas.

¿Cómo es una dieta keto saludable?

Con la dieta cetogénica, una persona obtiene el 70% de las calorías de las grasas, el 20% de las proteínas y el 10%, de los carbohidratos. Eso significa que si tu objetivo es consumir alrededor de 1600 calorías por día, tu cantidad diaria de carbohidratos sería solo ½ taza de avena, dos tortillas de 6 pulgadas o una papa mediana al horno. Son muchos menos carbohidratos de los que la mayoría de nosotros estamos acostumbrados a consumir.

Pero antes de correr a untar el cuchillo de mantequilla, veamos la forma saludable de abordar una dieta cetogénica. Los seguidores de este estilo de alimentación deben tener en cuenta tres ideas principales que son fundamentales para la salud y la pérdida de peso:

  • Es importante seleccionar las grasas correctamente; la dieta cetogénica saludable se centra en las grasas monoinsaturadas y poliinsaturadas como el aceite de oliva, las nueces y los aguacates. Las personas que hacen dieta cetogénica saludable comen menos grasas saturadas que obstruyen las arterias, como mantequilla, tocino o cortes de carne veteados.
  • Selecciona proteínas limpias como aves de corral magras, criadas sin antibióticos, yogur griego, pescados grasos criados de forma sostenible como el salmón y el pez espada, huevos de gallinas criadas libremente y carne magra de ganado alimentado con pasto.
  • Dile adiós a la mayoría de los carbohidratos. Tendrás que eliminar el alcohol, los dulces, los frijoles y otros almidones, la mayoría de las frutas, excepto las bayas y los cereales.

¿Por qué elegir una dieta cetogénica saludable?

Una dieta cetogénica te ofrece varios beneficios. Según estudios, las personas que siguen una dieta cetogénica, durante al menos un año, ven más pérdida de peso que las que consumen una dieta baja en grasas.(3)

La cetosis puede mejorar tu estado de ánimo y protegerte del deterioro cognitivo.(4) Investigadores encontraron que una dieta cetogénica saludable también puede mejorar los marcadores del síndrome metabólico(5). Cambiar los carbohidratos por grasas saludables mejora el colesterol y también reduce los triglicéridos en la sangre.(6)

Las personas que padecen resistencia a la insulina se benefician de una dieta alta en grasas y baja en carbohidratos porque simplemente hay menos glucosa para que el cuerpo la controle con insulina(6). Además, una dieta keto saludable puede ser parte del tratamiento para el cáncer, porque muchas células cancerosas luchan por usar cetonas para obtener energía.(7)

La dieta keto saludable puede parecer un cambio drástico al principio, pero la ciencia muestra que los beneficios valen la pena. Podría ser el impulso que necesitas para perder esas libras que te sobran.

Seamos más saludables, juntos.

Tus amigos de Santo Remedio

 

Referencias

1. Kim J. M. (2017). Ketogenic diet: Old treatment, new beginning. Clinical neurophysiology practice, 2, 161–162.
URL: https://doi.org/10.1016/j.cnp.2017.07.001

2. Ułamek-Kozioł, M., Czuczwar, S. J., Januszewski, S., & Pluta, R. (2019). Ketogenic Diet and Epilepsy. Nutrients, 11(10), 2510.
URL: https://doi.org/10.3390/nu11102510

3. Bueno, N. B., de Melo, I. S., de Oliveira, S. L., & da Rocha Ataide, T. (2013). Very-low-carbohydrate ketogenic diet v. low-fat diet for long-term weight loss: a meta-analysis of randomised controlled trials. The British journal of nutrition, 110(7), 1178–1187.
URL: https://doi.org/10.1017/S0007114513000548

4. Paoli A. (2014). Ketogenic diet for obesity: friend or foe?. International journal of environmental research and public health, 11(2), 2092–2107.
URL: https://doi.org/10.3390/ijerph110202092

5. Paoli A. (2014). Ketogenic diet for obesity: friend or foe?. International journal of environmental research and public health, 11(2), 2092–2107.
URL: https://doi.org/10.3390/ijerph110202092

6. Paoli, A., Rubini, A., Volek, J. S., & Grimaldi, K. A. (2013). Beyond weight loss: a review of the therapeutic uses of very-low-carbohydrate (ketogenic) diets. European journal of clinical nutrition, 67(8), 789–796.
URL: https://doi.org/10.1038/ejcn.2013.116

7. Weber, D. D., Aminazdeh-Gohari, S., & Kofler, B. (2018). Ketogenic diet in cancer therapy. Aging, 10(2), 164–165.
URL: https://doi.org/10.18632/aging.101382

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